“Si de todos modos no voy a poder comprar una casa, más vale que disfrute hoy.”
Este pensamiento tiene un nombre: doom spending.
Doom spending significa que las personas, al sentirse pesimistas sobre el futuro, gastan más dinero en compras, viajes, comida o entretenimiento en lugar de ahorrar.
Se da sobre todo entre los jóvenes por el alto costo de la vida, los elevados precios de la vivienda y la ansiedad por el futuro.
En resumen la lógica es: “Si el mañana es incierto, gasto mi dinero hoy.”
Pero aunque este hábito proporcione una felicidad pasajera, a largo plazo puede generar deudas y más estrés financiero.

