Por la noche, navegando en el móvil, un producto de 20 euros puede parecer muy barato. El problema es que esas pequeñas compras, acumuladas, pueden convertirse en una suma importante al final del mes.
Una de las formas más sencillas de reducir esto es la regla de las 24 horas.
Añade el producto que quieres al carrito, pero no pagues al instante. Espera un día. Si al día siguiente sigues pensando que realmente lo necesitas, reevalúalo.
Además, no permitas que mensajes en las tiendas online como “últimos 2 artículos”, “la oferta termina en 10 minutos” o “ahora mismo 18 personas están viendo” te apresuren.
Otra táctica es borrar los datos de las tarjetas guardadas. Tener que sacar la tarjeta para pagar puede darte unos segundos más para pensar la compra.
El objetivo no es dejar de comprar; es gastar en lo que realmente quieres.

